Sumando el hecho de que era mi primera vez en un seminario, junto con recordar que no tenía la entrada estando a 40 minutos de volver a casa y diez de que empiece el seminario, las expectativas que tenia sobre el mismo se basaban en simplemente poder pisar el tatami. Simplemente.
Gracias a Dios, como tantas veces antes el aikido y su gente se encargo de darme a entender, que había subestimado la magnitud de lo que me esperaba.
Capaz, estando acostumbrado a la vida de hoy en día, fui como el principiante, que al ver el bokken por primera vez, se emociona y no puede evitar sentirse aquel samurai de las películas, el de la armadura llena de dragones rojos y pelo recogido en una cola de caballo. Porque así me emocione yo al ver tanta gente rindiéndole respeto no sólo a O¨Sensei , no sólo a los senseis con los que compartimos, sino también a los compañeros, al tatami, y a los ukes como yo, que más de una vez entorpecemos una técnica. El silencio que se formo cuando Sakanashi sensei abrió el seminario, poder ver gente de tantas edades, tantas características, tantos estilos, tantas maneras de ver el aikido, practicando al unísono, disfrutando del hecho de poder compartir, demostrando que en la diferencia reside el aprendizaje, que el compartir con gente distinta nos hace íntegros, insisto en que fue uno de las mas lindas lecciones que me enseño el aikido.Era la primera vez que escuchaba hablar sobre la armonía no solo en los movimientos, sino también con el universo y con uno mismo, y ver al Sensei practicar me hizo percatarme de por qué se denominan artes marciales. Verlo soltarse de 4 personas que le agarraban el brazo, tirarlos al suelo, y todo practicado con una sonrisa, fue la manera más simple de demostrarme que el aikido no se entrena, se disfruta.
Y algo así me sucedió al ver a Shikanai sensei demostrar su habilidad con el Jo.
El detalle, la prolijidad, el esfuerzo, el respeto, la constancia, son todos valores que Shikanai sensei nos mostró a la hora de utilizar armas. Y todo, no solo saltando la barrera del idioma, que a veces separa tanto, sino también con una sonrisa que ya a esta altura se me hizo característica de todos los practicantes.
Como dijo sensei Bull, “Cuando uno tiene algo en la cabeza, una idea, y le intentan enseñar algo diferente, distinto, uno, aun así, vuelve a su idea, y la toma como única y verdadera, y es por eso por lo que cuesta tanto aprender.” Pero aprendí que no hay un solo estilo, una sola verdad; solamente hay un sentimiento, una búsqueda de armonía, y muchas maneras de encontrarlas. Aprendí que no todos los valores se perdieron, y que todavía hay gente que se encarga de inculcarlos. Aprendí que la diferencia puede generar integridad y no violencia. Aprendí que la palabra seminario, es como la gente denomina a la reunión de una gran familia, que busca poder crecer y avanzar compartiendo juntos.Federico MOVILLA
SHOSHIN Dojo
18-04-2010
Nota: Fede fue uno de los becados por el dojo gracias a la ayuda de todos los que participaron de la clase especial del 13 de marzo, con sensei Guillermo OTERO.

1 comentario:
Fede, excelente visión de tu experiencia. Muchas gracias por compartir. Si esto que Fede sintió lo logramos entre todos, entonces vamos bien.
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