Para empezar a contar mi historia con el Aikido, tendría que hacer, como en las series que vemos en la tele, un pequeño repaso del capitulo anterior (juro que no va a ser largo). Entonces acá vamos: El fin del 2009 me encontraba tomando una decisión rara, después de casi 10 años dejaba la practica de un arte marcial (podría contar los pormenores o el porque pero en este momento no vienen al caso) y no sabia que rumbo tomar, solo sabia que quería empezar a practicar algo distinto Así que después de idas y vueltas me decidí por el Aikido (hasta acá el resumen).
Empecé a practicar en un dojo a pocas cuadras de mi casa, que encontré después de investigar bastante.
Me acuerdo que el primer día fui con más incertidumbres que certezas y sin saber con que me iba a encontrar. Desde la primera clase en la que siempre uno se siente sapo de otro pozo hasta hoy, todos y cada de uno de los que son parte del dojo me hicieron sentir uno más.
A veces las cosas no resultan como uno quiere y a veces suelen ser mejor de lo que uno esperaba, pero eso es a mí entender la verdadera práctica y ahí es cuando nos damos cuenta que estamos en el camino, la buena practica y el aprender tiene mucho que ver con la gente que uno elige para andar este largo recorrer de las artes marciales.
Así que si me dejan voy a dejar un agradecimiento a todos con un precepto en el cual se basaba el arte marcial que yo practicaba “Jihi no kokoro”, que significa “corazón benévolo”, entonces gracias a todos por sus corazones benévolos y por dejarme ser parte su Dojo (o mejor dicho como me dijo el sensei la primera clase “este también es TU dojo”).
Luciano GONZALEZ
Mukyu
SHOSHIN Dojo
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1 comentario:
Luciano, podrás seguir practicando o no, nadie sabe coo sigue tu camino, pero nunca vas a olvidarte de este Dojo.
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